Transportistas dedicados al servicio escolar rural en Balcarce expusieron una situación crítica a raíz del atraso en los pagos correspondientes a noviembre y diciembre, lo que derivó en la interrupción del servicio al inicio del ciclo lectivo y afecta a cientos de estudiantes de la zona.
En diálogo con GABAL, Darío Lara y Alberto Gianelli, junto a otros prestadores, señalaron que la problemática se arrastra desde el año pasado, pero se profundizó en 2026 por la falta de cobro y la imposibilidad de sostener los costos operativos. “No hemos tenido el pago de noviembre y diciembre y así no podemos empezar el ciclo”, indicaron.
Según explicaron, en el distrito son seis transportistas rurales, a los que se suma uno proveniente de Mar del Plata, y entre todos cubren una matrícula estimada de más de 400 alumnos. Solo entre los dos entrevistados, trasladaban entre 150 y 160 chicos.
Sin respuestas y con incertidumbre
Los trabajadores apuntaron directamente al Consejo Escolar y a la falta de definiciones concretas. “Vamos, preguntamos y no sabemos nada. Esa es la respuesta que tenemos continuamente”, remarcaron, al tiempo que aseguraron que el problema sería producto de un error administrativo, aunque sin precisiones oficiales.
También manifestaron que, pese a que desde Provincia se habría indicado que el pago llegaría en un plazo de 15 días, ese tiempo ya se cumplió sin novedades. “La incertidumbre es total. No sabemos cuándo vamos a cobrar”, sostuvieron.
Un servicio paralizado y familias afectadas
La falta de transporte impacta directamente en la escolaridad de los alumnos rurales. “Los chicos no están yendo a la escuela y no se habla de eso”, advirtieron. En ese contexto, relataron que los padres comenzaron a organizarse para trasladarlos por sus propios medios, turnándose con vehículos particulares.
Costos en alza y sistema inviable
Los transportistas coincidieron en que la actividad se volvió económicamente insostenible. “No tenemos dinero para cargar combustible ni afrontar los gastos básicos”, explicaron, y detallaron que el valor del gasoil pasó de alrededor de $1.200 en diciembre a más de $2.000 en la actualidad, lo que agrava la situación.
Además, remarcaron que el esquema de contratación es desfavorable: los pagos suelen comenzar varios meses después de iniciado el servicio y los montos no se actualizan frente a la inflación. “Trabajamos los primeros meses poniendo plata de nuestro bolsillo”, señalaron.
Reclamo y advertencia
Ante este escenario, los prestadores decidieron no retomar los recorridos hasta percibir la deuda. Incluso, denunciaron que se los intimó a reanudar el servicio bajo la promesa de agilizar los pagos, algo que finalmente no ocurrió.
“No decimos que no vamos a trabajar, pero necesitamos cobrar lo que se nos debe para poder empezar”, expresaron.
Finalmente, insistieron en la necesidad de una respuesta urgente por parte de las autoridades. “No sabemos a quién recurrir. Llevamos meses sin cobrar y sin soluciones”, concluyeron.
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