Más previsiones: Tiempo en 25 días

Cada 3 de mayo se celebra el Día Mundial de la Libertad de Prensa, una jornada proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1993, en conmemoración de la Declaración de Windhoek de 1991, que sentó las bases para una prensa libre, independiente y plural.

La fecha no solo busca celebrar ese derecho, sino también evaluar el estado de la libertad de prensa en el mundo, defender a los medios frente a ataques y recordar a periodistas que han perdido la vida en el ejercicio de su labor.

Se trata, en definitiva, de un recordatorio: sin libertad de prensa no hay democracia plena.

El plano local: informar en medio del conflicto

Llevado al terreno local, el rol del periodismo adquiere una dimensión concreta. En ciudades como Balcarce, los medios cumplen una función central en el seguimiento de los temas que impactan directamente en la comunidad, desde la política hasta los servicios públicos.

En ese sentido, uno de los ejes que marcó la agenda reciente fue la situación de la Cooperativa de Electricidad, con debates en torno a su funcionamiento interno, el rol de sus autoridades, los delegados y la administración de recursos. Temática, que GABAL ha tomado en rigor de una rama del periodismo que hoy en día no es muy ponderada: el periodismo de investigación. Así, la sociedad pudo saber de primera mano, lo que ocurría puertas dentro de la prestataria y lo que ocurría hacia afuera. 

En ese contexto, no queremos dejar de mencionar el rol preponderante de los medios de comunicación como es el caso de Puntonueve e Informese Primero con la difusión hacia la sociedad de los escandalosos audios de lo que ocurría en Protección a la Infancia. Una investigación a raíz de una denuncia que tomó estado público a nivel no sólo local o regional, sino también formó parte de la agenda nacional. 

El periodismo local no solo informa, sino que también visibiliza reclamos, expone tensiones y pone en discusión decisiones que afectan a los vecinos, muchas veces en contextos donde el acceso a la información no siempre es directo ni transparente.

El desafío, en estos casos, es doble: informar con rigurosidad y sostener la independencia, incluso cuando los temas generan incomodidad en sectores de poder.

La escena nacional: restricciones y discurso contra la prensa

A nivel nacional, el debate sobre la libertad de prensa se intensificó en los últimos meses.

Hace unos días, el gobierno de Javier Milei decidió cerrar el acceso a la prensa acreditada en la Casa Rosada, en el marco de una investigación por una presunta red de espionaje vinculada a periodistas.

La medida fue considerada por organizaciones periodísticas como de “extrema gravedad institucional”, ya que limita el acceso a la información en el principal ámbito de funcionamiento del Poder Ejecutivo.

El conflicto no se agota allí. La relación entre el Gobierno y los medios viene marcada por un discurso confrontativo, sintetizado en consignas como “NOSALP” (No Odiamos Lo Suficiente A Los Periodistas), que refuerzan un clima de tensión permanente.

A esto se suman iniciativas oficiales orientadas a cuestionar el rol de los medios, en un escenario donde distintas organizaciones advierten sobre hostigamiento, restricciones y un deterioro del clima para el ejercicio del periodismo.

Entre el poder y la sociedad

En este contexto, la libertad de prensa vuelve a ponerse en el centro de la escena.

Porque el periodismo no es solo un actor más: es el puente entre el poder y la sociedad. Su función es investigar, preguntar, contrastar y exponer, incluso —y sobre todo— cuando incomoda.

Tal como señalan distintos organismos internacionales, el acceso a la información y el ejercicio del periodismo son pilares esenciales de cualquier sistema democrático.

El valor del periodismo

En tiempos de tensiones políticas, conflictos institucionales y sobreabundancia de información, el periodismo profesional sigue siendo una herramienta clave para construir ciudadanía.

La libertad de prensa no es un privilegio de los medios, sino un derecho de la sociedad a estar informada.

Defenderla implica sostener la posibilidad de preguntar, de investigar y de contar lo que pasa, tanto en los grandes centros de poder como en cada comunidad.

Porque, en definitiva, sin periodismo libre no hay control, sin control no hay transparencia y sin transparencia no hay democracia.

Firma: GABAL Contenidos