La situación en el PAMI suma un nuevo foco de conflicto luego de que médicos de cabecera iniciaran un paro de 72 horas en todo el país, en rechazo a una resolución que, según sostienen, implica un fuerte recorte en sus ingresos.
La medida de fuerza afecta la atención habitual de miles de afiliados y se da en un contexto de creciente tensión dentro del sistema de salud vinculado al organismo.
El conflicto se profundizó tras la publicación de la Resolución 2026-1107-INSSJP-DE, dictada el 9 de abril, que introduce cambios en el esquema de remuneración. Desde el sector médico aseguran que, aunque la normativa fue presentada como un “ordenamiento”, en la práctica reduce de manera significativa la retribución real de los profesionales.
Uno de los puntos más cuestionados es la actualización de la cápita, que pasa a $2.100 por afiliado. Sin embargo, los médicos califican esta modificación como “engañosa”, ya que viene acompañada de la eliminación de ingresos clave.
Entre los principales reclamos, señalan la eliminación del pago por consulta presencial, que hasta ahora permitía facturar hasta 140 atenciones mensuales, la absorción de múltiples prestaciones dentro de un monto fijo y la quita de incentivos vinculados a la formación profesional.
“Se cobra más por cápita, pero se pierde mucho más por lo que se elimina”, advierten, al tiempo que remarcan que el nuevo esquema obliga a cubrir todas las prestaciones médicas —consultas, seguimientos y prácticas— con un monto que consideran insuficiente.
Desde el sector sostienen que el impacto es directo: más carga laboral, menor ingreso y menor reconocimiento profesional, una combinación que, aseguran, dificulta la sostenibilidad de los consultorios.
Además, la resolución establece modificaciones administrativas, como la implementación de un nomenclador unificado y la eliminación de incentivos económicos para la formación de posgrado, lo que también generó rechazo entre los profesionales.
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