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Fundición San Cayetano, una de las principales empresas del sector metalúrgico argentino, entró en concurso preventivo por una resolución del Juzgado de Primera Instancia en lo Civil y Comercial N°3 de Lomas de Zamora.

La compañía cuenta con una planta de 45.000 metros cuadrados en Burzaco y una dotación estimada de 260 trabajadores. Su actividad está vinculada con la producción de piezas para las industrias siderúrgica, minera, petrolera, energética y automotriz.

La presentación judicial busca ordenar los pasivos financieros de la empresa y establecer un proceso de verificación de las obligaciones pendientes con sus acreedores.

Desde la compañía aseguraron que la decisión responde a un proceso de reorganización financiera y remarcaron que las operaciones continúan con normalidad.

“Operamos con absoluta normalidad y sin alteraciones en nuestra actividad productiva y comercial”, señaló la empresa en un comunicado. También afirmó que mantiene el nivel de producción necesario para afrontar sus gastos operativos y que no prevé despidos como consecuencia de la apertura del concurso.

La empresa exporta alrededor del 80% de su producción a mercados como Estados Unidos, Brasil, Chile y distintos países europeos. Sin embargo, enfrenta un escenario financiero complejo debido al costo del crédito, las tasas de interés y los márgenes acotados de rentabilidad.

Según datos del Banco Central, Fundición San Cayetano acumulaba deudas con entidades financieras por unos $22.355 millones. Además, los últimos registros consignaron 198 cheques rechazados por un monto superior a $1.129 millones.

La evolución de su endeudamiento mostró un fuerte incremento durante el último año. En abril, la deuda financiera rondaba los $2.265 millones, mientras que en diciembre había alcanzado aproximadamente $4.356 millones, con una importante proporción vinculada a prefinanciaciones.

Desde la empresa explicaron que la situación no responde a una falta de actividad, sino a las dificultades para administrar sus obligaciones financieras en un contexto de costos crediticios elevados.

“Tenemos apoyo de los proveedores, apoyo de nuestros clientes y hasta de nuestro personal. Confiamos en que esta es la herramienta para sanear la situación y continuar trabajando como en los últimos 70 años”, expresaron desde la compañía.

El proceso judicial estableció el 15 de octubre como fecha límite para que los acreedores presenten sus pedidos de verificación de créditos. El cronograma contempla además la presentación del informe individual en febrero de 2027 y del informe general sobre el patrimonio de la empresa en marzo del mismo año.

Fundición San Cayetano fue creada en 1956 por Nazareno Sforzini y comenzó sus actividades en el partido bonaerense de Tres de Febrero. En 1979 trasladó su planta al Parque Industrial de Almirante Brown, en Burzaco, donde posteriormente amplió su capacidad productiva.

Actualmente, la planta cuenta con diez hornos de inducción y una capacidad de fusión de aproximadamente 30.000 toneladas anuales. La empresa llegó a producir componentes para distintos sectores industriales y desarrolló una fuerte orientación exportadora.

Sus primeros envíos al exterior comenzaron en 1990, mientras que en 1995 concretó su primera operación comercial con Estados Unidos. Con el paso de los años incorporó productos destinados a la minería, la energía eólica, la industria petrolera y la fabricación de componentes para el sector automotor.

La situación de la compañía se produce en un contexto de dificultades para la industria de fundición. Desde la Cámara de Industriales Fundidores de la República Argentina señalaron que el sector atravesó alrededor de 20 meses de caída de la actividad y que numerosas empresas trabajan por debajo de su capacidad instalada.

Entre los factores señalados aparecen la menor demanda industrial, el aumento de los costos energéticos, las dificultades para exportar y el impacto de las importaciones sobre las empresas locales.

El caso de Fundición San Cayetano refleja así una de las principales tensiones que atraviesan actualmente algunas empresas industriales: mantener niveles de producción y mercados de exportación mientras enfrentan mayores exigencias financieras y márgenes de rentabilidad reducidos.

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