El PRO atraviesa uno de los momentos políticos más complejos desde que llegó al poder en la Ciudad de Buenos Aires. Después de dos décadas de gobiernos consecutivos, el partido fundado por Mauricio Macri enfrenta el avance de La Libertad Avanza, una Legislatura fragmentada y diferencias internas que podrían condicionar su estrategia para las elecciones de 2027.
El espacio amarillo gobierna CABA desde 2007, primero con Mauricio Macri, luego con Horacio Rodríguez Larreta y actualmente con Jorge Macri. Sin embargo, la derrota sufrida en las elecciones legislativas porteñas de mayo de 2025 modificó el escenario. La Libertad Avanza se impuso con Manuel Adorni como candidato y el peronismo quedó en segundo lugar, dejando al PRO ante la necesidad de revisar su estrategia política.
Dentro del partido reconocen que la situación es delicada. “Estamos mal, en terapia intensiva”, admitió un dirigente que conoce de cerca la interna del espacio.
A la crisis electoral se sumaron diferencias entre Mauricio y Jorge Macri. Aunque ambos continúan vinculados al PRO, dirigentes del partido aseguran que la relación entre los primos se encuentra atravesada por fuertes tensiones y diferencias respecto del liderazgo político. En el fondo de la disputa aparece una pregunta central: quién tendrá el control de la estrategia del PRO porteño de cara a 2027.
El poder que el partido pone en juego no se limita a la Jefatura de Gobierno. El Ejecutivo porteño administra un presupuesto anual de $17,347 billones y una extensa estructura de secretarías, subsecretarías, direcciones y organismos descentralizados.
Entre las entidades que forman parte de ese entramado se encuentran el Banco Ciudad, Autopistas Urbanas, Subterráneos de Buenos Aires, el Instituto de Vivienda de la Ciudad, la Lotería porteña y la Corporación Antiguo Puerto Madero.
AUSA constituye uno de los espacios estratégicos dentro de esa estructura. La empresa estatal administra unos 50 kilómetros de autopistas urbanas y cuenta con concesiones que llegan hasta 2049.
El control político también se expresa en la Legislatura y en los organismos de control. La actual composición del Parlamento porteño obliga al PRO a negociar permanentemente con otras fuerzas debido a la ausencia de una mayoría propia.
El bloque Vamos por Más tiene 12 de las 60 bancas. Por delante aparecen el peronismo, con 20 legisladores, y La Libertad Avanza, con 14. Para alcanzar los 40 votos necesarios en determinadas decisiones institucionales, el macrismo necesita construir acuerdos con otros espacios.
Las recientes negociaciones para definir autoridades de organismos de control mostraron precisamente ese nuevo equilibrio. Dirigentes del PRO, sectores del peronismo y representantes libertarios participaron de conversaciones para distribuir cargos, mientras La Cámpora quedó fuera de los acuerdos alcanzados.
En paralelo, la relación entre el PRO y La Libertad Avanza avanza a nivel nacional. Cristian Ritondo y Fernando de Andreis mantuvieron encuentros en la Casa Rosada con Martín Menem y Eduardo “Lule” Menem, en conversaciones destinadas a construir una posible alianza electoral para 2027.
Diego Santilli también aparece como una figura importante en la articulación entre ambos espacios. El objetivo es avanzar hacia un frente que pueda competir en distintos distritos del país, aunque la situación porteña presenta dificultades particulares.
Mauricio Macri sigue de cerca las conversaciones y busca recuperar la confianza con el oficialismo de Javier Milei. Dentro del PRO consideran que una mayor coordinación parlamentaria y acuerdos sobre determinadas iniciativas podrían ayudar a recomponer el vínculo.
Pero una eventual alianza nacional no garantiza un acuerdo en la Ciudad.
Jorge Macri tiene además una decisión importante por delante: definir si desdoblará las elecciones porteñas de los comicios nacionales. El plazo para resolverlo se extiende hasta fin de año y la determinación podría modificar por completo el escenario electoral.
Mientras tanto, Pilar Ramírez, jefa del bloque libertario en la Legislatura, ganó protagonismo con distintas recorridas junto a funcionarios nacionales. Su crecimiento alimentó las versiones sobre una eventual fórmula conjunta entre el PRO y La Libertad Avanza.
Fernando de Andreis incluso planteó públicamente la posibilidad de una fórmula integrada por Jorge Macri y Pilar Ramírez, aunque desde el espacio libertario respondieron con cautela y evitaron confirmar una definición electoral.
Para el PRO, el escenario ideal sería alcanzar un acuerdo con La Libertad Avanza que permita a Jorge Macri competir por la reelección. El problema aparece si los libertarios pretenden encabezar la fórmula.
En ese caso, las posibilidades de un entendimiento podrían reducirse considerablemente. Dentro del macrismo incluso consideran que una candidatura de Patricia Bullrich podría modificar el escenario y darle competitividad a una alianza con el oficialismo nacional.
Como alternativa, el PRO analiza reconstruir un espacio junto con la Coalición Cívica y sectores del radicalismo, en una fórmula que podría recuperar parte de la estructura que tuvo Juntos por el Cambio.
Por ahora, ninguna de las opciones está cerrada. El PRO deberá definir si busca conservar su identidad y competir por separado, si acuerda con La Libertad Avanza o si intenta reconstruir una alianza alternativa.
Lo que está en juego es mucho más que una elección. Después de veinte años de dominio ininterrumpido, el PRO enfrenta el desafío de conservar su principal bastión político mientras La Libertad Avanza intenta ocupar el espacio que durante años perteneció al macrismo.
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