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El petróleo terminó la semana con nuevas subas, impulsado por la creciente tensión entre Irán y Estados Unidos y por la incertidumbre en torno al tránsito de buques petroleros por el estrecho de Ormuz, una de las principales rutas para el transporte de crudo a nivel mundial.

El Brent, referencia internacional, avanzó este viernes un 0,80% y cerró en 96,28 dólares por barril para los contratos con entrega en noviembre. De esta manera, acumuló una ganancia semanal del 7,80%, después de haber cotizado por debajo de los 90 dólares durante la semana anterior.

En Nueva York, el West Texas Intermediate (WTI), utilizado como referencia en Estados Unidos, subió un 0,20% en la última jornada y finalizó en 91,48 dólares por barril. En el balance semanal, el crudo estadounidense también registró un incremento cercano al 8%.

La evolución de los precios estuvo marcada principalmente por la posibilidad de que el conflicto en Medio Oriente afecte el flujo de petróleo a través del estrecho de Ormuz. Por esa vía marítima circula aproximadamente una quinta parte del crudo comercializado a nivel global, por lo que cualquier interrupción significativa podría generar nuevas presiones sobre el mercado energético.

Los operadores siguen de cerca el movimiento de los buques cisterna que atraviesan la zona. Analistas de ING señalaron que la escalada militar está sosteniendo el precio del petróleo, aunque advirtieron que el repunte podría perder fuerza si los embarques continúan desarrollándose con normalidad.

La analista de Commerzbank Barbara Lambrecht también planteó cautela frente a las cifras disponibles sobre el tránsito por Ormuz y sostuvo que los reportes actuales no permiten establecer con precisión cuál es el nivel real de circulación de petróleo por el estrecho.

La discusión sobre los volúmenes transportados cobró fuerza después de que Donald Trump difundiera en Truth Social un gráfico según el cual alrededor de 18 millones de barriles diarios estarían atravesando actualmente la vía marítima, una cifra cercana a los niveles previos al conflicto. En el mercado, sin embargo, existe discrepancia respecto de la magnitud exacta de esos flujos.

La evolución de la oferta y la demanda mundial también será determinante para definir el rumbo de los precios. La Agencia de Información sobre Energía de Estados Unidos y la Organización de Países Exportadores de Petróleo tienen previsto publicar sus próximos informes mensuales, mientras que los datos sobre las importaciones de crudo de China podrían aportar nuevas señales sobre el comportamiento de la demanda internacional.

En paralelo, el vicepresidente estadounidense JD Vance buscó reducir la gravedad de la situación y sostuvo que no considera que el enfrentamiento con Irán pueda ser definido actualmente como una guerra, al señalar que en este momento no existe un intercambio de fuego.

La tensión en la región ya tuvo un fuerte impacto sobre el petróleo durante los últimos meses. En el punto más crítico, el barril llegó a acercarse a los 120 dólares debido a las restricciones sobre el tránsito por el estrecho de Ormuz y al temor de una interrupción prolongada del suministro.

Mientras los mercados siguen atentos a la evolución militar y al transporte marítimo, el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, anticipó un escenario completamente diferente para el precio del crudo una vez que termine el conflicto.

Bessent sostuvo que el petróleo podría caer hasta los 40 o 50 dólares por barril si se produce un aumento considerable de la producción y aparece un exceso de oferta en el mercado. Según explicó, una eventual normalización del escenario energético también podría contribuir a reducir la presión sobre los mercados financieros.

El funcionario relacionó además el aumento del petróleo con la evolución reciente de los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense. Los tipos de interés de la deuda a diez años alcanzaron durante esta semana sus niveles más elevados desde 2023, en un contexto de preocupación internacional por el impacto de la energía sobre la inflación.

La presión sobre los combustibles también se reflejó en Estados Unidos. El precio promedio del galón de diésel alcanzó un nuevo récord y llegó a 5,85 dólares, de acuerdo con los datos de la Asociación Automovilística Estadounidense (AAA).

Así, el mercado petrolero termina la semana condicionado por dos escenarios contrapuestos: por un lado, el riesgo de nuevas interrupciones en Medio Oriente mantiene elevados los precios; por otro, una eventual estabilización del conflicto y una recuperación de la producción podrían generar una fuerte corrección en los próximos meses.

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