El sismo tuvo epicentro en Chocó y provocó graves daños en distintas regiones del país. Las autoridades continúan con las tareas de asistencia y reconstrucción, mientras este jueves se registraron nuevos movimientos sísmicos en el departamento.
Un terremoto de magnitud 7,4 sacudió Colombia durante la mañana del lunes 10 de agosto y provocó una de las emergencias más graves de los últimos años. El epicentro se ubicó en el municipio de San José del Palmar, en el departamento de Chocó, y el movimiento fue percibido con fuerza en varias ciudades del centro y el occidente del país.
Según el último balance informado por las autoridades, la cifra de fallecidos ascendió a 265 personas, mientras miles de habitantes resultaron heridos o damnificados. Las tareas de asistencia continúan en las zonas más afectadas y los organismos oficiales mantienen actualizado el registro de víctimas y daños.
Entre las ciudades con mayores consecuencias se encuentran Cali y Pereira, donde se registraron colapsos de estructuras y numerosos heridos. También hubo afectaciones en Manizales, Armenia y Quibdó, además de daños en viviendas, hospitales, escuelas, comercios y vías.
En Quindío, las autoridades reportaron más de 10.000 viviendas afectadas y 330 personas heridas. En Chocó, en tanto, se dio por finalizada la fase de búsqueda de personas bajo los escombros luego de que una familia que había sido reportada como desaparecida fuera localizada con vida.
La emergencia también generó una respuesta internacional. Equipos especializados de Estados Unidos, Israel, Ecuador y El Salvador fueron convocados para reforzar las tareas de búsqueda y rescate. Además, El Salvador envió 50 toneladas de ayuda humanitaria a Cali y Perú aportó otras ocho toneladas de asistencia.
Este jueves, Colombia volvió a registrar movimientos sísmicos en Chocó. El Servicio Geológico Colombiano informó un temblor de magnitud 3,6 con epicentro en Nóvita durante las primeras horas de la mañana. Más tarde, otro movimiento de magnitud 4,2 fue registrado en San José del Palmar.
La situación también provocó medidas de asistencia económica y humanitaria. Ecopetrol anunció una inversión de 5.000 millones de pesos colombianos para ayudar a las familias damnificadas, mientras distintas autoridades locales habilitaron centros de acopio y albergues.
La Gobernación del Valle del Cauca decretó además tres días de luto, entre el 13 y el 15 de agosto, en homenaje a las víctimas del terremoto y como muestra de acompañamiento a las familias afectadas.
El Gobierno colombiano trabaja ahora en la atención de los damnificados y en la evaluación de los daños estructurales. Las autoridades mantienen la vigilancia ante nuevos movimientos y avanzan con medidas destinadas a garantizar asistencia, servicios básicos y la posterior reconstrucción de las zonas afectadas.
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