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Julia Child tuvo una vida marcada por giros inesperados. Antes de convertirse en una de las chefs más famosas de la televisión estadounidense y en una figura clave para popularizar la cocina francesa, trabajó para la Oficina de Servicios Estratégicos (OSS), antecedente de la CIA, durante la Segunda Guerra Mundial.

Nacida el 15 de agosto de 1912 en Pasadena, California, Child creció en una familia acomodada y practicó tenis, golf y básquet. Con 1,88 metros de altura, se destacó desde joven por su personalidad independiente y poco convencional.

Después de graduarse del Smith College en 1934, intentó dedicarse a la escritura y luego trabajó en publicidad, pero fue despedida por “insubordinación grave”. El ingreso de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial cambió su rumbo. Intentó incorporarse al Ejército y a la Marina, pero fue rechazada por su altura.

Finalmente ingresó a la OSS, donde comenzó como mecanógrafa y luego fue promovida a investigadora de alto secreto. Trabajó directamente para el general William J. Donovan, jefe de la organización.

Durante la guerra participó en un proyecto inusual: desarrollar un repelente para tiburones que protegiera a los militares estadounidenses en el mar. El equipo probó más de 100 compuestos hasta encontrar una fórmula basada en acetato de cobre y extractos de tiburón.

En 1944 fue destinada a Ceilán, actual Sri Lanka, y posteriormente a Kunming, China. Allí estuvo a cargo de registros de comunicaciones clasificadas y recibió la Medalla al Servicio Civil Meritorio por su trabajo.

En Ceilán conoció a Paul Cushing Child, funcionario de la OSS diez años mayor que ella. Se casaron en 1946 y dos años después se instalaron en París.

Fue allí donde Julia descubrió su verdadera vocación. Durante una comida en Rouen quedó fascinada por la gastronomía francesa y decidió estudiar cocina profesional. Ingresó al prestigioso Le Cordon Bleu y comenzó prácticamente desde cero.

Su formación terminó dando lugar a Mastering the Art of French Cooking, publicado en 1961 junto con Simone Beck y Louisette Bertholle. El libro acercó las técnicas de la cocina francesa al público estadounidense y se convirtió en una obra de referencia.

Más tarde, Child llevó sus conocimientos a la televisión y construyó una carrera que la convirtió en una de las primeras grandes celebridades culinarias de Estados Unidos. Su estilo espontáneo, humorístico y directo ayudó a que recetas y técnicas consideradas sofisticadas fueran accesibles para millones de espectadores.

Julia Child murió el 13 de agosto de 2004 en Montecito, California, a los 91 años, apenas dos días antes de cumplir 92. Su última comida fue una sopa de cebolla francesa preparada por su asistente, Stephanie Hersh.

Su historia quedó como una de las trayectorias más singulares de la gastronomía: una mujer que pasó de trabajar en inteligencia durante la guerra a transformar para siempre la relación de los estadounidenses con la cocina francesa.

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