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Rusia atacó este viernes la sede central del Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) en Kiev. Un dron impactó contra el edificio ubicado en la calle Volodymyrska, frente a la Catedral de Santa Sofía, y dejó al menos cinco personas heridas, según informó el alcalde de la capital ucraniana, Vitali Klitschko.

El presidente Volodimir Zelensky confirmó el ataque y aseguró que el dron tenía como objetivo la oficina del jefe del SBU, Oleksandr Poklad, quien sobrevivió al impacto. El mandatario afirmó que se comunicó con el funcionario inmediatamente después del episodio.

“Lamentablemente, un dron ruso impactó contra el edificio central del SBU”, señaló Zelensky en un mensaje difundido a través de Telegram y la red social X. Según explicó, el aparato estaba dirigido específicamente contra la oficina del titular del organismo de inteligencia.

Imágenes difundidas por medios ucranianos mostraron humo negro saliendo de varias ventanas del edificio, mientras bomberos y ambulancias trabajaban en la zona. La agencia AFP constató la presencia de vehículos de emergencia en las inmediaciones.

El ataque se produjo en un contexto de intensificación de las ofensivas rusas durante las últimas semanas, con un aumento de los ataques diurnos mediante drones. Las autoridades ucranianas no precisaron de inmediato qué tipo de munición fue utilizada en el impacto.

Tras el ataque, Zelensky ordenó al jefe del SBU preparar una respuesta contra Rusia. El presidente ucraniano sostuvo que la reacción deberá ser “adecuada, tangible y, en la medida de lo posible, equivalente” al ataque sufrido en Kiev.

La ofensiva contra la capital se produjo mientras aumentaban las advertencias de varios gobiernos europeos sobre las acciones atribuidas a Moscú fuera del territorio ucraniano. Alemania, Francia y Polonia expresaron esta semana su preocupación por una serie de episodios que consideran parte de una estrategia rusa dirigida contra la seguridad europea, la infraestructura crítica y los procesos democráticos.

La posición fue planteada durante una reunión del denominado Triángulo de Weimar, mecanismo de diálogo que reúne a los tres países. Los ministros de Exteriores Johann Wadephul, Jean-Noël Barrot y Radosław Sikorski coincidieron en señalar que la guerra en Ucrania está acompañada por acciones que, según sus gobiernos, afectan directamente a otros países europeos.

Wadephul agradeció el respaldo recibido por Alemania luego de que Berlín atribuyera a Rusia un intento de ataque con drones en el aeropuerto de Leipzig. El funcionario sostuvo que ese episodio demostraba que las acciones de Moscú ya no estaban limitadas al campo de batalla ucraniano.

Al mismo tiempo, el ministro alemán dejó abierta la posibilidad de un eventual diálogo con el Kremlin, aunque consideró que cualquier normalización de las relaciones dependerá de un cambio en la conducta rusa y de la finalización de la guerra contra Ucrania.

Barrot, por su parte, expresó el respaldo de Francia a Alemania y Polonia y vinculó el episodio de Leipzig con una serie de acciones que, según afirmó, buscan poner a prueba la seguridad y la estabilidad de las democracias europeas.

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