Los “escraches” anónimos que durante los últimos días circularon en diferentes grupos de Facebook podrían salir de las redes sociales y trasladarse al ámbito judicial.
Según información a la que pudo acceder GABAL, personas que se consideran perjudicadas por algunas de estas publicaciones comenzarían a iniciar acciones legales, no solamente con el objetivo de determinar quién estuvo detrás de las acusaciones, sino también para que se analice la eventual intervención de los administradores de los grupos que permitieron su publicación y difusión.
La situación pone bajo la lupa una práctica que se volvió frecuente: habilitar publicaciones anónimas donde se identifica a vecinos, comerciantes, profesionales o instituciones y se realizan acusaciones sin que públicamente aparezca el nombre de quien las formula.
Sin embargo, hay un dato que cobra particular importancia: el anonimato que ofrece Facebook no opera de la misma manera frente a los administradores y moderadores. La propia plataforma informa que estos pueden visualizar el nombre y la fotografía de perfil de quien participa de manera anónima. Además, quienes administran estos espacios cuentan con herramientas para moderar contenidos, eliminar publicaciones y establecer mecanismos de aprobación.
Por eso, ante una eventual presentación judicial, uno de los aspectos que podría analizarse será cómo se produjo la publicación, quién la realizó, qué intervención tuvieron quienes administraban el espacio y qué ocurrió una vez difundido el contenido.
Esto no significa que un administrador sea automáticamente responsable penalmente por aquello que escribe un tercero. La existencia de una responsabilidad deberá ser determinada por la Justicia en cada caso particular.
Lo que sí cambia el escenario es que quienes se consideren perjudicados pueden recurrir a la Justicia y aportar capturas, publicaciones y demás elementos digitales para solicitar que los hechos sean investigados.
De esta manera, una modalidad utilizada muchas veces bajo la sensación de que “nadie sabe quién publica” podría comenzar a tener consecuencias fuera de Facebook.
Según pudo conocer GABAL, los movimientos que se producirían a partir de los escraches difundidos recientemente apuntan justamente a llevar la discusión de las redes al terreno judicial y poner también bajo análisis el accionar de quienes administran esos grupos.
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