En el marco del acto oficial por el Día de la Bandera Nacional, realizado este sábado en la rotonda de Plaza Libertad, el jefe de la Región Educativa XX, Emanuel Benítez Mendiburu, brindó un mensaje dirigido especialmente a los estudiantes que realizaron la Promesa de Lealtad a la Bandera y a sus familias.
Al comenzar su intervención, agradeció la presencia de los alumnos y destacó el acompañamiento de quienes forman parte de su entorno cotidiano.
“Gracias a los estudiantes que hoy, a pesar de no tener clases, se levantaron temprano para prometer a la bandera. También a las familias que acompañan y hacen que nuestra labor sea más fácil. Familia y escuela trabajando juntas”, expresó.
Durante su discurso, Benítez Mendiburu invitó a reflexionar sobre el significado actual de la patria y el valor de los símbolos nacionales.
“Celebrar el Día de la Bandera no es solamente recordar un hecho histórico o mirar el pasado con nostalgia. Es preguntarnos qué patria estamos construyendo”, afirmó.
En ese sentido, definió a la patria como un espacio compartido que trasciende diferencias y particularidades.
“La patria es nuestra casa común. Es el suelo que compartimos, el aire que respiramos y el espacio donde transcurren nuestros días. En sus franjas celestes y blancas cabemos todos, con nuestras diferencias, nuestras historias y nuestros matices”, sostuvo.
El referente educativo también puso el foco en la importancia de la solidaridad y la construcción colectiva como pilares de una comunidad.
“Nadie se salva solo y nadie puede crecer en el aislamiento. Cuando tendemos una mano, cuando escuchamos o nos preocupamos por el otro, fortalecemos el tejido social que nunca debe romperse”, señaló.
A lo largo de su mensaje citó una reflexión del papa Francisco para destacar la necesidad de actuar con humildad y empatía.
“En el único caso que es digno ver a otro desde arriba es para ayudarlo a levantarse”, recordó.
Asimismo, vinculó esos valores con el ejemplo de Manuel Belgrano y con la responsabilidad que tiene cada ciudadano en la construcción de una sociedad más inclusiva.
“La verdadera nobleza está en ofrecer el hombro al que cayó. Belgrano nos enseñó con su vida de entrega y humildad que ese es el camino”, indicó.
En otro tramo de su alocución convocó a la comunidad a no resignarse frente a las dificultades y a mantener viva la capacidad de proyectar un futuro mejor.
“Los tiempos difíciles suelen invitarnos a la resignación, pero hoy los invito a rebelarnos contra el conformismo. Animémonos a soñar grande, porque fueron los sueños de nuestros patriotas los que crearon nuestra patria”, manifestó.
Finalmente, llamó a fortalecer los vínculos comunitarios y a construir espacios de encuentro.
“Seamos rebeldes creando lazos donde no los hay. Construyamos encuentro donde hay grieta. Hagamos de esta casa común un lugar donde valga la pena vivir, soñar y crecer”, expresó.
Antes de concluir, citó al pedagogo brasileño Paulo Freire, una de las referencias centrales de su discurso.
“Aunque no pueda estimular los sueños imposibles, tampoco debo negar al que sueña el derecho de soñar”, concluyó.
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