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La Guardia Revolucionaria iraní anunció este miércoles que analiza establecer una nueva zona de exclusión marítima en las proximidades del estrecho de Ormuz, una de las principales rutas para el transporte internacional de petróleo. El área incluiría sectores del golfo de Omán y se extendería hasta el mar Arábigo.

Según informó el cuerpo militar iraní, las coordenadas de la zona serán comunicadas posteriormente. Los buques que pretendan ingresar deberán contar con una autorización previa de las autoridades de Teherán.

El general de brigada Hosein Mohebi, portavoz de la Guardia Revolucionaria, advirtió que cualquier embarcación que ingrese sin coordinación será objeto de medidas de represalia, aunque evitó especificar qué tipo de acciones podrían adoptarse.

La amenaza se produce en un contexto de fuerte escalada entre Irán y Estados Unidos. Mohebi aseguró que Teherán responderá con mayor intensidad si Washington continúa ampliando sus ataques contra objetivos iraníes.

El militar sostuvo además que el conflicto provocó daños estratégicos directos a Estados Unidos y tuvo consecuencias sobre su economía, aunque no presentó detalles que permitieran comprobar esas afirmaciones.

Entre las condiciones planteadas por Irán para poner fin al conflicto se encuentran el cese de las operaciones militares estadounidenses, la retirada de las fuerzas israelíes de Líbano y el levantamiento del bloqueo sobre Yemen.

Teherán también reclama la liberación de unos USD 24.000 millones en activos iraníes congelados en el exterior y el fin de cualquier operación dirigida contra sus capacidades nucleares y de misiles.

El control del estrecho de Ormuz se convirtió en uno de los principales puntos de presión dentro del conflicto. Hace aproximadamente un mes, Irán presentó a Estados Unidos una serie de condiciones para permitir nuevamente el tránsito marítimo por la zona.

Entre las exigencias figuraban el levantamiento del bloqueo naval, el fin de las sanciones económicas, el pago de compensaciones por los daños provocados durante la guerra y la suspensión de operaciones contra Irán y sus aliados en distintos puntos de Medio Oriente.

Las condiciones fueron rechazadas y Teherán mantiene restringido el tránsito por el estrecho desde el comienzo de la guerra, el 28 de febrero.

Durante las últimas horas, la tensión volvió a incrementarse con nuevos ataques contra embarcaciones y objetivos militares. Irán afirmó haber atacado buques estadounidenses, petroleros y otras embarcaciones en la zona de Ormuz, además de un objetivo militar de Estados Unidos en Jordania.

Las autoridades iraníes presentaron esas operaciones como una respuesta a ataques estadounidenses contra embarcaciones iraníes en el golfo Pérsico y el mar de Omán.

Washington respondió al bloqueo mediante operaciones destinadas a incrementar la presión sobre los puertos y las embarcaciones iraníes.

La eventual ampliación de las restricciones marítimas hacia el golfo de Omán y el mar Arábigo podría aumentar todavía más la preocupación internacional por la seguridad de la navegación y por el tránsito de petróleo a través de una de las regiones más estratégicas para el comercio energético mundial.

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