El papa León XIV destinó una ayuda inicial de 100.000 euros para asistir a las comunidades afectadas por los devastadores terremotos que sacudieron Venezuela y dejaron al menos 188 muertos y más de 1.500 heridos.
Según informó Vatican News, la contribución será canalizada a través de la Limosnería Apostólica y de las estructuras de la Iglesia Católica en el país, con el objetivo de atender las necesidades más urgentes de la población damnificada.
La decisión fue adoptada por el pontífice tras mantener contactos con el nuncio apostólico en Venezuela, monseñor Alberto Ortega Martín, y con el arzobispo de Caracas, monseñor Raúl Biord Castillo, quienes le transmitieron la magnitud de la emergencia humanitaria.
Los sismos, de magnitudes 7,2 y 7,5, ocurrieron con apenas segundos de diferencia frente a la costa caribeña venezolana. El fenómeno, considerado por especialistas como un “doblete sísmico”, provocó graves daños en distintas regiones del país y decenas de réplicas posteriores.
Una de las zonas más afectadas es La Guaira, declarada área de desastre natural por las autoridades. Allí se registraron importantes daños en viviendas, edificios públicos e instalaciones religiosas. Además, varias parroquias y centros comunitarios de la Iglesia fueron acondicionados para brindar refugio temporal a familias que perdieron sus hogares.
La ayuda del Vaticano se suma a la asistencia internacional que comenzó a llegar en las últimas horas. Países como Estados Unidos, México, Chile, Francia y Países Bajos anunciaron el envío de rescatistas, personal sanitario y equipos especializados para colaborar en las tareas de búsqueda, rescate y asistencia humanitaria.
Mientras continúan los operativos entre los escombros y la evaluación de los daños, la comunidad internacional mantiene su apoyo a Venezuela frente a una de las tragedias naturales más graves que ha enfrentado el país en las últimas décadas.