Una investigación desarrollada por especialistas de la Universidad de Linköping reveló que agregar apenas cinco minutos diarios de juego puede generar un impacto significativo en la relación entre las personas y sus perros.
El trabajo, publicado en la revista Royal Society Open Science, fue encabezado por Lina Roth junto a Per Jensen y Caisa Persson-Werme. El objetivo fue determinar si el juego influye directamente en el vínculo emocional y compararlo con otras actividades habituales como el entrenamiento.
Para el estudio se analizaron respuestas de casi 3.000 personas que conviven con perros y luego más de 1.600 participantes fueron divididos en tres grupos: uno aumentó el tiempo de juego diario, otro reforzó el entrenamiento con premios y un tercero mantuvo su rutina habitual. Tras un mes de seguimiento, los resultados fueron contundentes: solo quienes jugaron más con sus perros mostraron mejoras en la cercanía emocional, mientras que el entrenamiento adicional no produjo cambios significativos.
Uno de los aspectos más relevantes fue que la mejora en la relación no dependió de la edad ni del origen del perro, lo que indica que incluso animales adultos o adoptados pueden fortalecer el vínculo con sus cuidadores a través del juego. En ese sentido, Roth explicó que esta práctica resulta clave cuando no hubo socialización temprana, ya que permite construir una relación sólida en cualquier etapa de la vida.
Los investigadores concluyeron que el juego cotidiano es una herramienta simple, accesible y efectiva para mejorar la convivencia entre personas y perros. En definitiva, unos pocos minutos diarios pueden marcar una diferencia concreta en la calidad del vínculo y en el bienestar de ambos.
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