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La planta que Whirlpool inauguró en Fátima, partido de Pilar, en octubre de 2022, se encuentra en venta, después de que la multinacional estadounidense suspendiera la fabricación de lavarropas en la Argentina en noviembre pasado. La fábrica había requerido una inversión de US$52 millones para transformarse en uno de los complejos industriales más avanzados de la compañía en el mundo. El detalle de la venta

La venta está gestionada por una firma especializada en servicios inmobiliarios corporativos, informó el diario Resumen. El predio dispone de 30.453 metros cuadrados cubiertos y 120.693 de tierra remanente. Además, la propiedad dispone de capacidad para sumar otros 50.000 metros cuadrados de construcciones, lo que aumenta su atractivo para eventuales proyectos industriales, logísticos o productivos.

Si bien en la publicación no aparece el precio de venta, los valores de publicación de otras propiedades industriales de Pilar permiten fijar una base de alrededor de 17 millones de dólares.

Qué pasó con Whirlpool

La salida al mercado de la planta es el resultado final de un proceso que comenzó a mostrar cambios en la operación durante 2024 y concluyó con el cierre de la producción local en noviembre de 2025.

Durante 2023, el primer año completo de funcionamiento, Whirlpool había aumentado su actividad e integrado un segundo turno para acompañar el crecimiento de la producción y las exportaciones. Sin embargo, en mayo de 2024 la compañía suprimió uno de esos turnos y volvió a concentrar la fabricación en una sola franja horaria.

La medida estuvo acompañada por una reducción de cerca de 60 puestos de trabajo. El proceso siguió hasta que, el 26 de noviembre de 2025, la multinacional anunció la decisión de discontinuar totalmente la producción de lavarropas en el país. El cierre alcanzó a unos 220 trabajadores de la fábrica y de áreas relacionadas con la actividad industrial.

La fábrica contaba con una capacidad proyectada de hasta 300.000 lavarropas anuales y el esquema inicial preveía destinar aproximadamente el 70% de esa producción a mercados externos. Al explicar el cierre, Whirlpool indicó que la operación industrial no había alcanzado los niveles de eficiencia y competitividad previstos.

La empresa resolvió mantener su presencia comercial en la Argentina, aunque suspendió la fabricación local y pasó a abastecer el mercado mediante productos importados.

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