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El telescopio espacial Nancy Grace Roman de la NASA comenzó su viaje hacia su órbita definitiva, donde investigará algunos de los mayores enigmas del universo, entre ellos la energía oscura, la materia oscura, la gravedad y la existencia de nuevos exoplanetas.

El observatorio fue lanzado el domingo desde Florida a bordo de un cohete Falcon Heavy de SpaceX y ahora se dirige hacia el punto de Lagrange 2 (L2), ubicado a unos 1,6 millones de kilómetros de la Tierra.

“Estamos a punto de dar un paso hacia lo desconocido”, expresó Julie McEnery, científica principal del proyecto en el Centro de Vuelos Espaciales Goddard de la NASA, poco después del lanzamiento.

Roman fue diseñado para estudiar cómo evolucionó el universo y cómo se formaron sus estructuras a gran escala. Uno de sus principales objetivos será analizar la energía oscura, el fenómeno asociado con la expansión acelerada del universo, y la materia oscura, cuya presencia se infiere por sus efectos gravitacionales.

Los científicos esperan que sus observaciones permitan elaborar uno de los mapas tridimensionales más completos del universo y poner a prueba diferentes modelos sobre su evolución.

El telescopio también permitirá estudiar la gravedad a escalas enormes. Mediante el análisis de la distribución de las galaxias y de las lentes gravitacionales, los investigadores buscarán determinar si las leyes físicas conocidas, incluida la teoría de la relatividad de Albert Einstein, continúan describiendo correctamente el comportamiento del universo a distancias de miles de millones de años luz.

Una de las principales ventajas de Roman será su enorme campo de visión. Aunque tendrá una resolución comparable a la del Hubble, podrá observar una porción mucho mayor del cielo en cada toma. Según la NASA, esta capacidad permitirá realizar relevamientos astronómicos a una velocidad muy superior a la de los observatorios anteriores.

La misión también tendrá un fuerte componente dedicado a la búsqueda de exoplanetas. Los científicos esperan descubrir miles de nuevos mundos fuera del sistema solar, incluidos planetas que no orbitan ninguna estrella, y ampliar el conocimiento sobre la diversidad de sistemas planetarios.

El origen del telescopio también es particular. Su tecnología fue desarrollada originalmente para un programa de satélites de reconocimiento de Estados Unidos. Después de que ese proyecto fuera cancelado, la Oficina Nacional de Reconocimiento transfirió el sistema a la NASA en 2012, que lo adaptó para investigaciones científicas.

El observatorio lleva el nombre de Nancy Grace Roman, una astrónoma estadounidense que fue la primera jefa de Astronomía de la NASA y tuvo un papel fundamental en el desarrollo de los grandes observatorios espaciales. Por su influencia en la astronomía espacial fue conocida como la “madre del Hubble”.

La misión principal de Roman está prevista para cinco años, aunque cuenta con combustible suficiente para extender sus operaciones durante otros cinco. Antes de comenzar sus investigaciones científicas deberá atravesar aproximadamente 90 días de calibración y puesta a punto.

Si el cronograma se mantiene, las primeras imágenes científicas de alta resolución podrían llegar antes de finalizar 2026, abriendo una nueva etapa en la observación y comprensión del universo.

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