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La actividad registró una caída en el segundo trimestre, mientras el Gobierno sostiene el superávit fiscal y la estabilidad cambiaria. Un informe de Citibank proyecta crecimiento para 2027 y analiza el impacto que podrían tener la inflación, los salarios y la fragmentación opositora.

La economía argentina atraviesa un escenario de señales contrapuestas. Mientras algunos indicadores muestran una desaceleración de la actividad y un aumento del desempleo, el Gobierno mantiene el superávit fiscal, la estabilidad cambiaria y una tendencia descendente de la inflación como ejes de su programa económico.

Durante el segundo trimestre, el PBI cayó 0,6% respecto del período anterior y la tasa de desempleo alcanzó el 7,9%, según los datos citados en el informe. Al mismo tiempo, la balanza comercial registró en julio un superávit de USD 2.187 millones.

Las proyecciones indican que el tercer trimestre podría volver a mostrar una contracción, lo que llevaría a la economía a una recesión técnica. Sin embargo, el escenario se diferencia de otras etapas de caída de la actividad porque no está acompañado por una crisis cambiaria, una fuerte devaluación o un salto inflacionario.

Los distintos sectores de la economía muestran comportamientos divergentes. La energía y el agro se mantienen entre las actividades de mayor crecimiento y generan un importante ingreso de divisas. En los últimos 12 meses, el superávit energético alcanzó los USD 11.000 millones.

La minería también presenta una expansión, aunque parte de niveles más bajos. En contraste, la industria, la construcción y el comercio minorista continúan atravesando dificultades y todavía no encuentran una recuperación sostenida.

Las estimaciones citadas en el informe señalan que la economía podría cerrar 2026 con crecimiento, aunque por debajo del 2%. Para 2027, las principales proyecciones mencionadas ubican la expansión del PBI entre el 2% y el 2,5%, mientras que el Presupuesto elaborado por el Gobierno contempla un crecimiento del 4%.

El equipo económico mantiene como prioridad la reducción de la inflación y considera fundamental preservar la estabilidad cambiaria. El secretario de Finanzas, Federico Furiase, sostuvo que el dólar no tendría un salto significativo y explicó que la estimación presupuestaria de un tipo de cambio cercano a $1.850 para fines de 2027 responde a los cálculos utilizados para proyectar la inflación.

El Gobierno también contempla una desaceleración de la inflación hasta niveles cercanos al 18% anual durante 2027. El supuesto es considerado optimista frente a algunas proyecciones, aunque se encuentra dentro del escenario de expectativas de mercado mencionado en el informe.

En paralelo, la evolución del consumo y de los salarios será uno de los factores centrales para determinar cómo se percibe la recuperación económica.

Un informe de Citibank analizó las perspectivas de la economía argentina y proyectó un crecimiento del PBI del 3,2% para 2027.

El banco estadounidense destacó como fundamentos favorables el superávit fiscal, la reducción de la inflación y una eventual expansión de la actividad. También estimó una inflación mensual promedio de 1,9% para el próximo año y un crecimiento salarial de 2,4% mensual.

De acuerdo con esa proyección, hacia octubre de 2027 los salarios podrían ubicarse un 14% por encima de los niveles registrados en octubre de 2023.

Citibank también señaló que Argentina podría recuperar el acceso a los mercados internacionales a más tardar en 2028, en un escenario de reducción del riesgo país y acumulación de reservas.

El informe incorpora además una lectura sobre las elecciones presidenciales de 2027. Citibank plantea que la ausencia de PASO y una eventual división de la oposición podrían modificar el escenario electoral y aumentar las posibilidades de una definición en primera vuelta.

Se trata de una proyección del banco y no de un resultado electoral establecido.

Por otra parte, el artículo cita mediciones según las cuales la aprobación de Javier Milei se habría estabilizado en torno al 35%, mientras que Axel Kicillof y Sergio Massa no superarían ese nivel en las mediciones mencionadas.

Los mercados, por su parte, reflejan un escenario de mayor incertidumbre. El riesgo país alcanzó los 526 puntos básicos al cierre de la semana mencionada, mientras que los bonos argentinos en dólares registraron una caída significativa.

Ese contexto dificulta el acceso al financiamiento internacional y llevó al Tesoro a evitar nuevas colocaciones de deuda en dólares en el mercado local, ante el riesgo de tener que convalidar tasas elevadas.

El comportamiento electoral de otros países de América Latina también aparece como un elemento de análisis. El informe señala que distintos oficialismos enfrentaron dificultades electorales recientes en países como Chile, Uruguay, Perú, Colombia y Ecuador.

Brasil constituye otro foco de atención de cara a su próximo proceso electoral, con Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro como figuras centrales del escenario político mencionado.

Los datos sobre confianza de los consumidores muestran, además, diferencias según el sector social y la región. El índice de Confianza del Consumidor de septiembre registró una mejora del 2,37% y quedó más de tres puntos por encima del mismo mes del año anterior.

La mejora se concentró principalmente en el interior del país y entre los sectores de menores ingresos, mientras que entre los hogares de mayores ingresos se registró un retroceso.

El conjunto de estos indicadores muestra una economía con desempeños muy diferentes según la actividad, la región y el nivel de ingresos. En ese contexto, las variables que evolucionen durante los próximos meses serán determinantes para evaluar la situación económica antes de las elecciones de 2027.

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