El canciller Pablo Quirno aseguró que Argentina seguirá de cerca el encuentro empresarial y sostuvo que espera que Chile respete los compromisos asumidos por Javier Milei y José Antonio Kast. La delegación de las islas incluye proveedores vinculados con proyectos hidrocarburíferos.
El Gobierno argentino busca evitar una escalada diplomática con Chile tras el inicio de una misión comercial que reúne en Punta Arenas a empresarios de las Islas Malvinas y compañías de la Región de Magallanes.
El canciller Pablo Quirno aseguró que la relación con el gobierno de José Antonio Kast continúa siendo fluida y afirmó que Argentina monitoreará el desarrollo de las actividades para determinar si se respetan los compromisos asumidos por ambos países.
“Tenemos acuerdos vigentes con Chile y esperamos que respeten esos tratados como lo hacemos nosotros”, sostuvo Quirno. El ministro remarcó además que el encuentro empresarial corresponde a una iniciativa del municipio de Punta Arenas y no directamente al Gobierno nacional chileno.
La actividad, denominada Punta Arenas Business Showroom, comenzó el lunes y continúa este martes en la Sala Kaweskar del Hotel Cabo de Hornos. Participan cerca de 40 empresarios y representantes de las islas, junto con unas 60 compañías de la Región de Magallanes.
La delegación reúne empresas de sectores como construcción, pesca, hotelería, agricultura, comercio, servicios portuarios, transporte marítimo y ciencia antártica. También participan proveedores relacionados con las petroleras Navitas y Rockhopper, vinculadas al proyecto hidrocarburífero Sea Lion.
Según los organizadores, se trata de una de las mayores delegaciones comerciales enviadas desde las islas. Las reuniones se desarrollan mediante encuentros breves entre las empresas participantes, con el objetivo de generar oportunidades comerciales y de abastecimiento.
El alcalde de Punta Arenas, Claudio Radonich, estimó que los negocios derivados de la iniciativa podrían alcanzar unos USD 20 millones anuales para la región y planteó la intención de convertir a la ciudad en un centro de abastecimiento para los habitantes del archipiélago.
La actividad comercial se desarrolla pocas semanas después de la reunión que mantuvieron Javier Milei y José Antonio Kast, en la que ambos gobiernos acordaron mantener sus compromisos bilaterales y Argentina obtuvo el reconocimiento de Chile a su reclamo de soberanía sobre las Malvinas.
Según Quirno, en ese encuentro también se estableció que Chile no brindaría apoyo logístico para la explotación de recursos naturales en las islas.
El canciller sostuvo que Argentina actuará dentro de los mecanismos jurídicos y diplomáticos disponibles y aseguró que la posición oficial continuará siendo pacífica y diplomática.
La situación generó además cuestionamientos a partir de declaraciones del ministro de Defensa chileno, Fernando Barros Tocornal, quien señaló que Chile mantiene su respaldo al reclamo argentino, aunque también destacó la situación de hecho existente en las islas y defendió la consideración de los intereses de sus habitantes.
Barros también cuestionó restricciones argentinas aplicadas al tránsito marítimo hacia las islas y anticipó cambios en esa materia. Sobre la explotación petrolera, distinguió esa actividad del comercio de bienes y servicios.
Ante esas declaraciones, Quirno respondió: “Palabra de presidente mata palabra de ministro”, y sostuvo que no tiene indicios de que el gobierno de Kast vaya a incumplir los compromisos asumidos.
En paralelo, una empresa naviera chilena firmó un contrato con las autoridades de las islas para establecer una ruta marítima directa entre Punta Arenas y Stanley, con una posible extensión hacia Valparaíso y San Antonio.
El primer viaje está previsto para noviembre de 2026. La conexión permitiría reducir la distancia respecto de la actual ruta de abastecimiento utilizada por los habitantes de las islas a través de Montevideo.
El desarrollo de nuevos vínculos comerciales y logísticos entre Chile y las islas constituye uno de los puntos que el Gobierno argentino sigue de cerca, particularmente cuando involucra actividades relacionadas con recursos naturales e hidrocarburos.
La tensión también se produce mientras el Gobierno argentino impulsa acciones internacionales contra la explotación hidrocarburífera en la Cuenca Malvinas Norte.
Milei instruyó a la Cancillería y a los equipos jurídicos del Ejecutivo a iniciar el procedimiento de arbitraje previsto en el Anexo VII de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, en relación con el proyecto Sea Lion.
El Gobierno intimó al Reino Unido a detener las operaciones y anticipó que, si no obtiene una respuesta favorable, recurrirá al Tribunal Internacional del Derecho del Mar para solicitar medidas provisionales.
Además, el Ejecutivo anunció procedimientos administrativos y denuncias penales contra Thales UK Limited, a la que acusa de operar vuelos entre las Malvinas y Punta Arenas sin autorización de las autoridades argentinas.
Según la Presidencia, esos vuelos fueron utilizados por integrantes de la delegación que participó del encuentro comercial. El Gobierno también instruyó a la Cancillería para iniciar las gestiones diplomáticas correspondientes ante las autoridades involucradas.
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