Una intensa ola de calor impulsada por una masa de aire caliente procedente del Sahara mantiene bajo alerta máxima a gran parte de Europa. El fenómeno, conocido como "cúpula de calor", elevó las temperaturas hasta los 46°C en algunas regiones y obligó a varios países a activar medidas de emergencia ante el riesgo para la población.
Francia es uno de los territorios más afectados. Las autoridades registraron la noche más calurosa desde que comenzaron los registros en 1947, mientras que más de 1.300 escuelas permanecen cerradas y cerca de 39 millones de personas están bajo alerta roja. Además, una central nuclear tuvo que apagar uno de sus reactores debido al aumento de la temperatura del agua utilizada para refrigeración.
La situación también impacta en España, Italia, Alemania, Bélgica y el Reino Unido. En España se emitieron alertas por calor extremo en varias regiones; Italia declaró alerta roja en 15 ciudades; Alemania reportó víctimas fatales vinculadas a actividades acuáticas durante el fin de semana; Bélgica sufrió interrupciones ferroviarias y el Reino Unido se prepara para temperaturas cercanas a los 39°C, con pronósticos que podrían superar récords históricos para junio.
Las altas temperaturas provocaron además cancelaciones de trenes, suspensión de actividades al aire libre, restricciones preventivas y problemas en infraestructuras sensibles al calor.
Los especialistas advierten que estos eventos serán cada vez más frecuentes e intensos debido al cambio climático. Según organismos europeos, el continente se calienta a un ritmo superior al promedio mundial y la exposición de la población a episodios de estrés térmico extremo continúa en aumento.
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