El Ejército de Israel intensificó su ofensiva en el sur del Líbano, con foco en la región de Bint Jbeil, señalada como uno de los principales bastiones de Hezbollah.
Según informaron las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), unidades de élite llevaron adelante incursiones selectivas contra posiciones del grupo, donde incautaron armamento y desmantelaron infraestructura utilizada para ataques. Entre los elementos secuestrados se detallaron lanzagranadas RPG, fusiles Kalashnikov, municiones, granadas y un misil antiaéreo.
En paralelo, el ejército israelí aseguró haber abatido a varios combatientes y ejecutado ataques coordinados con drones y la Fuerza Aérea. Además, indicó que destruyeron cerca de 70 objetivos vinculados a Hezbollah en un corto lapso, en el marco de una estrategia para debilitar su capacidad operativa.
Otro de los puntos clave de la ofensiva fue la destrucción del puente Qasmiyeh, sobre el río Litani, una conexión estratégica entre el sur libanés y el resto del país. La estructura quedó completamente inutilizada tras un nuevo bombardeo.
Por su parte, autoridades del Líbano informaron que los ataques dejaron al menos 11 muertos, entre ellos mujeres y niños, además de varios heridos en distintas localidades afectadas.
En este contexto de escalada, desde Estados Unidos se impulsa una instancia de diálogo. El presidente Donald Trump anunció que representantes de Israel y Líbano mantendrán conversaciones en busca de un alto el fuego, en un intento por frenar un conflicto que suma semanas de enfrentamientos y mantiene en vilo a toda la región.
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