La decisión del gobierno de Javier Milei de mantener la salida de la Argentina de la Organización Mundial de la Salud volvió a quedar en el centro de la discusión luego del brote de hantavirus detectado en un crucero que había partido desde Ushuaia.
El episodio reactivó cuestionamientos sobre la desvinculación del organismo sanitario internacional, especialmente en un contexto marcado por recortes presupuestarios, mayor presión sobre hospitales públicos y advertencias de distintos sectores del sistema de salud.
Durante una conferencia de prensa, el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, pidió públicamente que tanto Argentina como Estados Unidos reconsideren su salida del organismo. “Los virus no entienden de política ni de fronteras”, sostuvo al referirse a los riesgos epidemiológicos globales.
Sin embargo, la Casa Rosada ratificó su postura a través de un comunicado del Ministerio de Salud, en el que aseguró que el país “tiene capacidad sanitaria, técnica y decisión política” para afrontar este tipo de situaciones sin necesidad de pertenecer a la OMS.
En paralelo, la OMS confirmó que Argentina enviará unas 2500 pruebas de diagnóstico de hantavirus a laboratorios de distintos países para profundizar el análisis del brote originado en el crucero.
La salida argentina de la OMS se formalizó el pasado 17 de marzo, en línea con la postura adoptada por el presidente estadounidense Donald Trump, aliado político de Milei.
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