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El endeudamiento de las familias argentinas muestra señales de creciente tensión, con un fuerte aumento en la mora de créditos y servicios durante el último año. De acuerdo con los datos conocidos recientemente, la irregularidad en los pagos de los hogares se multiplicó y alcanzó niveles que no se registraban desde hace casi dos décadas.

Dentro de ese escenario, los préstamos personales aparecen como la línea más afectada, con los índices más altos de incumplimiento. También se observa un deterioro importante en el uso de tarjetas de crédito, mientras que los créditos prendarios e hipotecarios muestran un impacto menor, aunque también con subas.

Según el informe, el porcentaje de préstamos irregulares de personas físicas pasó de 2,67% en enero de 2025 a 10,6% un año después, marcando un salto muy fuerte en un período relativamente corto. En el caso de los préstamos personales, la mora llegó a 13,2%, mientras que en tarjetas de crédito trepó a 11%.

El problema no se limita al sistema bancario. En el universo de las entidades financieras no bancarias y algunas billeteras virtuales, los niveles de atraso son todavía mayores. En algunos casos, la morosidad supera el 30%, especialmente en firmas que otorgan microcréditos o financian consumos cotidianos.

Entre las causas señaladas para explicar este fenómeno aparecen las altas tasas de interés, el estancamiento de los salarios y la dificultad de muchos hogares para sostener sus compromisos financieros en un contexto en el que la deuda no pierde peso frente a la inflación como ocurría en otros momentos.

A pesar de este deterioro, desde el sistema financiero remarcan que todavía existen niveles de cobertura y previsiones que permiten contener el riesgo general. Sin embargo, la evolución de la mora en las familias enciende una señal de alerta sobre la situación social y económica de los hogares argentinos.

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