El Departamento de Educación de Nueva York anunció una nueva política para limitar el uso de dispositivos digitales y herramientas de inteligencia artificial en las escuelas públicas de la ciudad, el sistema educativo más grande de Estados Unidos.
Las nuevas reglas alcanzarán a unos 600.000 estudiantes, cerca de dos tercios de la matrícula total. Los alumnos de primaria y secundaria básica no podrán utilizar herramientas de inteligencia artificial hasta su ingreso a la secundaria, donde su uso estará permitido únicamente en determinadas situaciones.
La normativa también recomienda limitar el tiempo frente a las pantallas. Para los estudiantes de secundaria básica, por ejemplo, se establece como referencia un máximo de 45 minutos diarios. Además, los docentes no podrán recurrir a la inteligencia artificial para corregir determinadas tareas.
Otro de los principales puntos de la medida es la prohibición de los llamados chatbots de compañía, herramientas que ofrecen acompañamiento emocional o apoyo relacionado con la salud mental. La restricción alcanzará a todos los niveles educativos.
El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, defendió la decisión y cuestionó la idea de que el uso de inteligencia artificial en la educación sea inevitable. El canciller de escuelas, Kamar Samuels, afirmó que la política busca proteger la conexión humana, la curiosidad y la creatividad de los estudiantes.
La decisión se produce después de meses de reclamos de padres y organizaciones que cuestionaron el creciente uso de dispositivos digitales e inteligencia artificial en las aulas. Algunos grupos habían pedido una moratoria de dos años para estas tecnologías.
Sin embargo, las nuevas reglas incluyen varias excepciones. No se aplicarán a determinados programas educativos aprobados por el Departamento de Educación, como algunos libros electrónicos y herramientas de programación. También habrá excepciones para ciertos exámenes y para tecnologías destinadas a estudiantes con discapacidades o que todavía están aprendiendo inglés.
Los docentes tendrán mayor libertad para utilizar inteligencia artificial en sus tareas. Podrán emplearla para preparar clases, traducir materiales o redactar comunicaciones, aunque no podrán utilizarla para decidir si un estudiante está en condiciones de graduarse ni para determinar cómo actuar ante una situación de crisis.
La implementación de la política todavía genera dudas entre especialistas y responsables educativos, especialmente sobre qué ocurrirá con las aplicaciones educativas que ya incorporan inteligencia artificial.
Con un presupuesto cercano a los 40.000 millones de dólares, el Departamento de Educación de Nueva York tiene además un importante poder de negociación frente a las empresas tecnológicas que desarrollan las herramientas utilizadas en las escuelas.
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