El Pentágono confirmó la identidad de cuatro de los primeros soldados estadounidenses que murieron en el marco de la guerra contra Irán, luego de que un dron impactara contra una instalación militar en el puerto de Shuaiba, en Kuwait.
El ataque ocurrió el domingo 1 de marzo y forma parte de las represalias que Irán viene ejecutando tras los bombardeos realizados por Estados Unidos e Israel en la región.
Según informó el Ejército estadounidense, los cuatro militares integraban una unidad de la Reserva del Ejército con base en Des Moines, en el estado de Iowa, perteneciente al 103.er Comando de Sostenimiento, encargado de tareas logísticas y de abastecimiento para las fuerzas desplegadas.
Los soldados fallecidos fueron identificados como el capitán Cody A. Khork, de 35 años, oriundo de Winter Haven (Florida); el sargento de primera clase Noah L. Tietjens, de 42 años, de Bellevue (Nebraska); la sargento de primera clase Nicole M. Amor, de 39 años, de White Bear Lake (Minnesota); y el sargento Declan J. Coady, de 20 años, de West Des Moines (Iowa).
De acuerdo a la información oficial, todos ellos tenían entre 20 y 42 años y contaban con experiencia en despliegues internacionales. Khork había participado en misiones en Arabia Saudita, la base de Guantánamo en Cuba y Polonia, mientras que Amor y Tietjens también habían sido desplegados anteriormente en Kuwait e Irak.
En el caso de Coady, el más joven del grupo, se había incorporado a la Reserva del Ejército en 2023 y fue ascendido póstumamente tras el ataque.
El mayor general Todd Erskine, jefe del Comando de Sostenimiento del Teatro 79, expresó sus condolencias a las familias y a los compañeros de los militares fallecidos.
Mientras tanto, funcionarios del gobierno estadounidense advirtieron que el conflicto podría provocar nuevas bajas. Durante una sesión informativa a legisladores en Washington, autoridades de Defensa y de inteligencia señalaron que Irán ha lanzado más de 500 misiles balísticos y más de 2000 drones en distintos ataques de represalia en Medio Oriente.
El presidente Donald Trump y otros funcionarios también anticiparon que la escalada militar podría continuar, lo que aumenta el riesgo para las tropas estadounidenses desplegadas en la región.
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