En diálogo con GABAL, la referente gremial María de los Ángeles Rodríguez confirmó que los docentes bonaerenses realizarán un paro el próximo 2 de marzo, lo que implicará el no inicio del ciclo lectivo 2026 en la provincia de Buenos Aires, una situación que —según señaló— vuelve a repetirse año tras año. “Desgraciadamente este cuento es el de la buena pipa, porque todos los febreros nos encontramos en esta situación”, expresó, y explicó que la decisión fue tomada durante el congreso realizado el 13 de febrero en La Plata: “Todos los distritos llevábamos rechazo rotundo porque la propuesta era una vergüenza. Se votaron 24 horas de paro por unanimidad y el 2 de marzo no se inician las clases”.
La dirigente aclaró que la medida responde directamente al conflicto con el gobierno bonaerense, aunque se enmarca también en una protesta nacional del sector educativo. “Nosotros le hacemos el paro a la provincia, que es quien nos paga el sueldo, pero la FEB está dentro del Frente de Unidad Docente que también realiza un paro nacional por distintos reclamos”, indicó, al tiempo que sostuvo que el problema se repite por la falta de acuerdos anticipados. “Siempre nos dicen que vamos a negociar en noviembre, pasa diciembre, enero y llegamos a febrero sin respuestas. Yo creo que no hay buena voluntad”, manifestó.
Uno de los ejes centrales del reclamo es la cuestión salarial. Rodríguez aseguró que la situación económica de los docentes se volvió insostenible y remarcó que “un docente que recién se inicia cobra alrededor de 600 mil pesos y está totalmente por debajo de la línea de pobreza”, cuestionando además el último ofrecimiento oficial: “Con el aumento que proponían eran apenas 9 mil pesos al básico, no alcanza ni para cinco caramelos”.
A esto se suma, según explicó, el malestar por el funcionamiento de la obra social provincial. “Tenemos que atendernos sí o sí por IOMA y después te cobran bonos y prácticas que pueden salir 50 mil, 60 mil o hasta 300 mil pesos. Hay docentes que dejaron de hacerse controles médicos porque tienen que elegir entre comer o atender su salud”, afirmó, señalando que la situación genera una fuerte preocupación dentro del sector.
Durante la entrevista también reflexionó sobre la valoración social de la educación y el rol docente en el país. “Hay un poco de menosprecio hacia la actividad que desempeñan los educadores. Parece que la educación no interesara, cuando en realidad es una inversión a futuro”, sostuvo, y agregó que le preocupa el nivel de comprensión lectora que se debate públicamente: “Escuchamos que ocho de cada diez chicos no comprenden lo que leen y eso duele, porque tenemos los mejores maestros para enseñar y no puede ser que eso se pierda”.
Rodríguez marcó además diferencias entre la realidad educativa del interior bonaerense y la del conurbano, destacando el trabajo local. “Muchas de estas situaciones no son la realidad del interior. En Balcarce los maestros trabajan muy bien, las cooperadoras acompañan y el Consejo Escolar también. La realidad del conurbano es distinta y tiene otras problemáticas”, explicó.
En ese sentido, insistió en que las medidas de fuerza no representan una decisión deseada por los docentes. “El docente quiere estar en el aula enseñando y el alumno aprendiendo, pero también es un profesional que tiene que defender sus derechos, pagar impuestos y mantener a su familia”, afirmó, y añadió un cambio social que atraviesa a la profesión: “Hoy la mayoría de las docentes son jefas de familia, por eso muchas tienen dos trabajos para poder sostener a sus hijos”.
Finalmente, la dirigente dejó abierta la posibilidad de una resolución del conflicto antes del inicio del ciclo lectivo. “El diálogo está abierto. Si el gobierno llamara con una propuesta superadora, se podría convocar nuevamente a Congreso y evaluar el inicio de clases”, concluyó.
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