En el marco de la presentación de la remodelación del Servicio de Oncología del Hospital Municipal “Dr. Felipe A. Fossati”, Cristina Díaz —vecina e impulsora del proyecto— dialogó con GABAL y compartió la emoción de ver concretado un espacio pensado para mejorar la experiencia de quienes atraviesan tratamientos oncológicos en la ciudad.
Díaz explicó que la iniciativa nació a partir de su propia experiencia como paciente. “Yo soy una enferma de cáncer, pasé por todo esto y siempre digo que tiene que ser un lugar agradable”, expresó, al recordar que la idea surgió luego de conocer un sector similar en otra localidad. “Fui a Madariaga y tenían un lugar bárbaro. Entonces dije: Balcarce tiene que tenerlo, no puede ser que no tengamos”, relató.
A partir de esa inquietud comenzó un trabajo conjunto con autoridades del hospital, el municipio y vecinos que colaboraron para reunir fondos y materiales. Según contó, inicialmente el proyecto era más ambicioso, aunque decidieron avanzar por etapas para hacerlo posible. “Empezamos con algo más chico, que tuviese un principio y un final como lo tiene hoy”, señaló.
La vecina destacó que el objetivo principal fue generar un ambiente más humano para los pacientes, entendiendo la complejidad emocional que implica un tratamiento oncológico. En ese sentido, detalló que el sector fue pensado con comodidades y elementos que aporten bienestar: televisión, aire acondicionado, mesas de apoyo y próximamente plantas y nuevas mejoras. “El tratamiento no es fácil, entonces tiene que ser un lugar agradable”, afirmó, al tiempo que valoró especialmente el trabajo del personal de salud.
Además, adelantó que la propuesta busca continuar creciendo con la participación de artistas locales para embellecer distintos espacios del hospital. “La idea es empezar a invitar a artistas de Balcarce para que expongan sus cuadros y acompañen este proceso, porque todos pasamos por el hospital en algún momento”, sostuvo.
Durante la entrevista, Díaz agradeció el acompañamiento recibido por parte de la comunidad, familiares y colaboradores que hicieron posible la obra, y remarcó que aún restan objetivos por cumplir, entre ellos la adquisición de más bombas de infusión y equipamiento. “Todavía nos falta, porque necesitamos comprar tres bombas más para pasar la medicación y otras cosas que la gente quiera donar”, explicó.
Finalmente, no ocultó la emoción que le genera ver el proyecto concretado y ya en funcionamiento. “Estoy reemocionada. Tal vez yo no tenga que usarlo, y si me toca vendré, pero pensar en los pacientes que llegan y encuentran este lugar bellísimo gratifica el alma”, concluyó.
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