A más de seis años del crimen de Fernando Báez Sosa en Villa Gesell, uno de los condenados volvió a referirse públicamente al caso. Se trata de Lucas Pertossi, quien cumple una pena de 15 años de prisión como partícipe secundario.
En una entrevista con Mauro Szeta, el joven manifestó: “Me arrepiento de no haber hecho nada para evitar que haya pasado lo que pasó”, y negó que el grupo haya tenido un plan previo para atacar a la víctima a la salida del boliche Le Brique.
Sobre lo ocurrido dentro del local, explicó que se produjo un altercado que derivó en la expulsión del grupo, situación que involucró a Matías Benicelli y Máximo Thomsen.
Pertossi también se refirió a la filmación que realizó con su celular durante el ataque. Señaló que lo hizo “por si pasaba algo grave”, aunque sostuvo que en ese momento no dimensionó la magnitud de lo que estaba ocurriendo.
En su reconstrucción, afirmó que no vio ni a Thomsen ni a Báez Sosa durante la agresión, pero reconoció haber intervenido en otro episodio, al propinar una o dos patadas para separar a Blas Cinalli de otra persona.
Uno de los puntos más cuestionados fue el audio que envió minutos después del hecho, en el que utilizó la palabra “caducó”. Sobre eso, indicó que se encontraba en estado de shock y que no recuerda por qué eligió esa expresión.
También relató que horas más tarde fue a comer con Thomsen, donde —según su versión— no hablaron del ataque sino de cuestiones triviales.
En otro tramo de la entrevista, cuestionó la estrategia de la defensa encabezada por Hugo Tomei. Aseguró que quería declarar durante el juicio, pero que le indicaron que no era necesario: “La estrategia fue todos juntos en bloque y no todos hicimos lo mismo”, sostuvo.
Finalmente, Pertossi insistió en que no existió intención de matar y calificó lo sucedido como “una tragedia” que se desbordó, en declaraciones que vuelven a poner en discusión las responsabilidades individuales en uno de los casos más conmocionantes de los últimos años en el país.
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