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El presidente de Protección a la Infancia, Horacio Álvarez, dialogó con GABAL y brindó un detallado panorama sobre la actualidad del hogar, el trabajo que viene realizando la nueva comisión y las principales necesidades de la institución, en un contexto marcado por dificultades económicas y urgencias edilicias.

Álvarez explicó que, lejos de asumir roles meramente formales, la comisión decidió “remangarse y trabajar”, involucrándose de lleno en la gestión diaria del hogar. “No somos títulos, no estamos sentados tomando mate. Administramos los recursos, las comidas y hacemos todo lo humanamente posible para sostener la institución”, remarcó.

El principal problema, reconoció, es el económico. Sin embargo, evitó hablar de cifras y puso el acento en la organización y la planificación. “Hoy lo que más nos quita el sueño es lo económico, pero creemos que se puede solucionar con una buena gestión”, señaló. En ese sentido, explicó que no sirve recibir grandes donaciones si no hay capacidad para almacenarlas o administrarlas correctamente, por lo que actualmente se está realizando un relevamiento de freezers, estanterías y equipamiento.

Respecto a las donaciones, Álvarez fue claro: no se trata de acumular alimentos sin criterio. “No podemos vivir solo de arroz. La idea es trabajar, producir y administrar. Por ejemplo, con la harina que tenemos vamos a hacer venta de pizzas y empanadas para renovar insumos”, explicó. También adelantó que, una vez resuelto el tema del almacenamiento, se podrá comenzar a recibir carne y otros productos perecederos de manera ordenada.

En cuanto a las necesidades, detalló que se reciben alimentos no perecederos, artículos de limpieza e higiene, pero insistió en que todo debe responder a una necesidad real. “Una cosa es dar limosna y otra es dar caridad. Nosotros no necesitamos limosna. Necesitamos que la comunidad dé desde el corazón, incluso su tiempo, no solo lo que sobra”, afirmó.

Desde lo edilicio, el presidente indicó que se encontraron con vidrios rotos, cerraduras dañadas y múltiples arreglos pendientes. Si bien pintar el hogar sería ideal, aclaró que también se necesitan herramientas y mano de obra, por lo que apeló a la colaboración articulada entre vecinos, comercios y empresas. Varias firmas ya se contactaron y manifestaron su intención de ayudar con equipamiento como freezers, calefactores o aire acondicionado.

Álvarez destacó además la apertura de la institución: “Las puertas están abiertas. Cualquier persona o empresa puede venir, recorrer el hogar y ver cuáles son las necesidades reales”. En ese marco, valoró las invitaciones a participar en eventos comunitarios y ferias, como actividades en el cerro o propuestas de instituciones barriales, que permitirán generar recursos a través del trabajo.

Durante la entrevista, también hubo un fuerte mensaje sobre el rol de la comunidad y el cuidado institucional. “Los chicos necesitan más amor que nadie. Que no los miren de costado. Necesitan sentirse vistos”, expresó, visiblemente emocionado, al relatar experiencias compartidas con los niños del hogar.

Finalmente, agradeció el acompañamiento recibido y aseguró que la comisión está preparada para afrontar críticas o cuestionamientos. “No tenemos miedo. Estamos convencidos de lo que hacemos. Esto se saca adelante con gestión, con corazón y con compromiso real”, concluyó.

Las personas que deseen colaborar pueden acercarse directamente a la sede de Protección a la Infancia, ingresando por calle 35 y dirigiéndose a Secretaría, en horarios de mañana y tarde.

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