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En el marco de la crisis que atraviesa la Cooperativa de Electricidad por su deuda millonaria con EDEA, el empresario local Martín Bodega brindó una extensa entrevista en GABAL en la que apuntó contra la conducción de la entidad, cuestionó decisiones recientes y expuso su experiencia personal tras intentar desarrollar un proyecto privado en la ciudad.

Bodega relató que su iniciativa para instalar un crematorio en Balcarce comenzó hace tiempo, a partir de detectar la falta de ese servicio en la ciudad. Según explicó, avanzó con gestiones, estudios de viabilidad y la compra de un terreno, hasta que la propia Cooperativa anunció un proyecto similar. “Habíamos presentado todo en el Municipio y a los pocos días la Cooperativa sale con una idea parecida. Yo no tengo problema con competir, pero no da para dos crematorios en Balcarce”, sostuvo.

En ese contexto, indicó que intentó acercar una propuesta alternativa: “Le planteé al intendente que yo podía prestar el servicio y que la Cooperativa destinara esa inversión a energía, que es su función principal”. Sin embargo, aseguró que no logró avanzar en ese camino y cuestionó el trato recibido por parte de las autoridades de la entidad.

Intenté durante más de un mes reunirme con ellos y cuando lo logré, la forma en la que me trataron no fue la adecuada. Ahí empezó mi enojo”, afirmó.

El empresario también apuntó contra el funcionamiento general de la Cooperativa y su vínculo con los usuarios. “Pagamos una de las tarifas más caras de la provincia y no sabemos bien qué estamos pagando. Nadie controla, nadie explica y cuando pedís información, no te la dan”, expresó.

En esa línea, aseguró haber realizado presentaciones formales sin obtener respuestas: “Pedí saber quién es el delegado de mi zona y después de siete meses sigo sin respuesta. Fui a Defensa del Consumidor, a la Defensoría del Pueblo, al Concejo Deliberante, y todo es muy lento o directamente no contestan”.

Respecto a la deuda con EDEA, que ronda los 16 millones de dólares, Bodega consideró que la situación “no se va a resolver en una reunión de una o dos horas” y reclamó mayor profundidad en el análisis. “Hay que sentarse con los números, ver balances, ordenar. Como cualquier empresa. Esto no es improvisación”, indicó.

Asimismo, planteó alternativas para afrontar el pasivo: “Con un esquema de cuotas y ajustes mínimos por usuario, se podría empezar a ordenar. Pero el problema es que no hay claridad ni voluntad de transparentar”.

En otro tramo de la entrevista, cuestionó el rol de distintos actores institucionales y políticos, y advirtió sobre la falta de reacción social. “Esto no es contra una persona, es un problema estructural. Pero si la gente no se involucra, no va a cambiar nada”, señaló.

No quiero que cierre la Cooperativa. Quiero que funcione bien, que se ordene y que cuide los puestos de trabajo. Pero así como está, vamos a tener problemas más graves”, agregó.

Finalmente, hizo un llamado a los vecinos a participar activamente: “Somos más de 22 mil usuarios. Si una parte se involucra y pide explicaciones, esto puede cambiar. No se trata de ir contra nadie, sino de ordenar lo que está mal”.

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