El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, optó por no solicitar los adelantos de coparticipación ofrecidos por el Gobierno nacional, en una decisión que combina tensión financiera y cálculo político frente a la administración de Javier Milei.
La medida fue habilitada por el ministro de Economía, Luis Caputo, quien puso a disposición de las provincias financiamiento inmediato a tasas subsidiadas, en medio de la caída de la recaudación y las dificultades para sostener el funcionamiento de los Estados subnacionales.
Sin embargo, pese a haber denunciado una “asfixia” fiscal por parte de Nación, Kicillof decidió no pedir asistencia, en una jugada que desde su entorno interpretan como un intento de dejar en evidencia que el ajuste impacta directamente en las provincias.
“Queremos que quede claro que el problema no es de gestión, sino del modelo económico nacional”, deslizaron desde el entorno del mandatario bonaerense.
Una decisión con riesgos
La estrategia no está exenta de riesgos. La provincia enfrenta compromisos inmediatos, como el pago de salarios y eventuales negociaciones paritarias, en un contexto donde ya se anticipó a intendentes que no habrá ampliación de recursos para programas.
Además, la caída de la recaudación —que acumula varios meses consecutivos en términos reales— complica aún más el panorama financiero de las provincias, que dependen en gran parte de los fondos coparticipables.
Aun así, en La Plata consideran que exponer el impacto del ajuste nacional puede convertirse en un activo político, en un escenario donde, según su lectura, la situación económica comienza a erosionar la imagen del Gobierno.
La “rosca” política y la mirada hacia 2027
En paralelo, el oficialismo bonaerense mantiene negociaciones clave en el Senado provincial por la designación de jueces en la Suprema Corte, un tema estratégico para el cierre del mandato de Kicillof.
Al mismo tiempo, dentro de La Libertad Avanza se acelera la interna de cara a las elecciones de 2027, con dirigentes como Sebastián Pareja disputando espacios de poder frente a figuras como Diego Santilli.
En este contexto, la decisión del gobernador no solo responde a una coyuntura económica compleja, sino que también forma parte de una estrategia política más amplia, en la que se combinan gestión, posicionamiento y disputa de poder a futuro.
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