El gobierno de Rusia confirmó que un buque de guerra escoltó a petroleros sancionados a través del canal de la Mancha, en un movimiento que expone un nuevo foco de tensión con el Reino Unido.
Según el Kremlin, la fragata Admiral Grigorovich acompañó a los buques “Universal” y “Enigma”, vinculados a la denominada “flota fantasma”, utilizada para eludir sanciones internacionales tras la guerra en Ucrania.
El portavoz presidencial Dmitri Peskov justificó la acción al señalar que Moscú “tiene derecho a defender sus intereses económicos” y denunció supuestos actos de “piratería” contra embarcaciones rusas en aguas internacionales.
El episodio se produce apenas semanas después de que el gobierno británico, encabezado por el primer ministro Keir Starmer, autorizara la intercepción de barcos sancionados en sus aguas, en un intento por frenar una de las principales vías de financiamiento del Kremlin.
Durante el operativo, la fragata rusa fue seguida por un buque de la marina británica, en una maniobra que reflejó el alto nivel de vigilancia y la creciente disputa en una de las rutas marítimas más importantes del mundo.
Según estimaciones internacionales, entre 600 y 800 barcos integran esta “flota fantasma”, utilizada también por países como Irán o Venezuela, lo que complica los controles y limita la efectividad de las sanciones.
El incidente se suma a otros episodios recientes, como el seguimiento de submarinos rusos en aguas del norte europeo y el refuerzo militar anunciado por Londres para proteger infraestructura estratégica, incluyendo cables submarinos y sistemas energéticos.
En este contexto, la escalada entre Rusia y el Reino Unido vuelve a poner en foco la disputa por el control marítimo y el impacto global de las sanciones en medio de un escenario internacional cada vez más tenso.
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