La causa que investiga el abuso sexual de una adolescente de 16 años en Miramar registró en las últimas horas un avance central con el inicio de los peritajes genéticos, una instancia considerada determinante para el esclarecimiento del hecho.

Según pudo saber GABAL, las muestras tomadas de las pertenencias de la víctima fueron enviadas al Instituto de Investigación Criminal y Ciencias Forenses de Junín, donde especialistas trabajarán para obtener un perfil de ADN que luego será comparado con el del único imputado en la causa.

Los hisopados fueron remitidos desde la Fiscalía Descentralizada a cargo del fiscal Rodolfo Moure, y ahora los peritos deberán establecer si existe material genético cotejable que permita confirmar o descartar la autoría del ataque. Si bien los resultados podrían demorar, los investigadores confían en que serán concluyentes.

El acusado, un hombre de 40 años en situación de calle, fue detenido días atrás y se declaró inocente. No obstante, aceptó someterse a la extracción de sangre para que su ADN sea comparado con el que surja de las pruebas recolectadas.

El hecho ocurrió durante la madrugada del jueves 29 de enero, cuando la joven, oriunda de Buenos Aires, se encontraba con un amigo a la salida de un boliche. De acuerdo a la denuncia, al bajar hacia la playa fueron sorprendidos por un hombre armado con un cuchillo.

Según el relato, el agresor los amenazó, les ató los pies con prendas de vestir y luego abusó sexualmente de la menor. Tras el ataque, se retiró del lugar llevándose los teléfonos celulares, que posteriormente descartó en la huida. Minutos después, los jóvenes lograron pedir ayuda y un patrullero acudió al lugar.

Desde ese momento se dio contención a la víctima y se la sometió a todo el protocolo profiláctico y psicológico, dándose paso a la exhaustiva pesquisa que permitió localizar al sospechoso. Se trata de un hombre de 40 años en situación de calle, que fue atrapado por personal de la Sub Delegación Departamental de Investigaciones en inmediaciones de las calles 52 y 5 del barrio Marines, luego de que la Justicia librara una orden de detención en su contra.

El acusado afronta cargos por abuso sexual agravado y el sábado por la mañana fue conducido a Tribunales, donde recibió la asesoría de la defensora oficial Sandra Nuccitelli. Luego aceptó ser indagado por Moure, se declaró inocente y mostró total voluntad de que le extraigan sangre para que comparen su ADN con el perfil genético que se obtenga de los hisopados ya realizados.

Además de las muestras enviadas al Instituto de Investigación Criminal y Ciencias Forenses de Junín, desde el Departamento Judicial Mar del Plata se despachó la tarjeta FTA (Flinders Technology Associates) del detenido. Se trata de una herramienta fundamental en la genética forense y la investigación criminal constituida por un papel de filtro especial, de base celulosa, impregnado con una mezcla química patentada que permite recolectar, transportar y conservar muestras biológicas (sangre, saliva, tejidos) sin necesidad de refrigeración.

En los estudios genéticos comparativos, su función principal es actuar como un soporte de archivo seguro para las muestras de referencia (por ejemplo, el ADN de un sospechoso o de familiares de una persona desaparecida) que luego serán contrastadas con las evidencias halladas en una escena del crimen.

Cabe destacar que el caso provocó conmoción social en Miramar, ya que además de la gravedad que reviste, se produjo a poco de cumplirse el 25º aniversario del crimen de Natalia Melmann. En suma, se registró en el mismo lugar en el que desapareció la adolescente de 15 años, el 4 de febrero de 2001.

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